No le busques un significado a mis palabras, mis letras no siempre tienen motivo, no tienen un sentido cronológico, pueden hablar de mi ayer, mi deseo de hoy o mi anhelo de mañana, le escribo a lo que siento, a lo que experimenté, a lo que tuve, a lo que tal vez no tenga nunca. Describo sensaciones, sueños propios y ajenos. Escribo, sólo escribo.
Siempre quise encontrar alguien, alguien a quien amar, alguien que sea mi confidente, alguien con quien contar, alguien que se preocupe por mí y que yo me preocupe igualmente, alguien a quien darle besitos en el cachete, alguien a quien cogerle la mano mientras camináramos, alguien con quien correr, alguien con que comer muchos helados, alguien con quien leer, alguien con quien escuchar buena música, cantar, esas cosas, con quien jugar a las peleas, a las cosquillas, a la guerra de almohadas, alguien con quien ver películas acurrucados en el sofá, alguien con quien hacer idioteces sin importar que pensaran de nosotros, porque ese alguien que encontraría, sería un alguien que no le importaran los demás, sería un alguien que solo le importaría yo, él, nosotros en esos momentos. Alguien que pueda entrar a mi mundo sin destruirlo. Al final, siempre quise encontrar a alguien que verdaderamente le importe.